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Respuesta a Hugo Burel
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¡Pobres pitucos! Tiene su “cultura” bastante acotada

En la revista galería de Búsqueda con fecha 28 de febrero en la página 95 firmada por el Sr. Hugo Burel hay una nota que se titula "POBRE DELMIRA", en realidad en la peluquería me choqué ayer con la revista y por ello hoy les cuento algo de lo que dice.
 
Escribe: Dr. Jorge Arena

 

En el artículo el autor a punto de partida según refiere:
 
"... por el destino quiso que viese, haciendo zapping una noche en el televiso, una transmisión del canal VTV en la cual un conjunto de humoristas - no importa aquí su nombre - desarrolla una parodia, un desarreglo bufo, una farsa sobre la poetisa Delmira Agustini... "
El Sr. Burel desconoce que la parodia la realizaba un conjunto de PARODISTAS y no HUMORISTAS según el refiere, pero esto es lo menos grave del artículo.
 
Se refiere a la parodia de Delmira diciendo que se trataba de "un desarreglo bufo", "una farsa", ¡en hora buena! De eso se trata el género, sin proponérselo y desde su desconocimiento y negación del carnaval del Uruguay se transforma esta pretendida ofensa en un halago al trabajo de NAZARENOS.
 
Pero lo que considero triste y lamentable es que aprovecha este artículo para decir cosas como las siguientes:
 
- Tener el carnaval más largo del mundo, más que una panacea lo cataloga "un síntoma de nuestra confusión cultural."
 
- Reconoce que su primer intento de escribir (el Señor es escritor y periodista) fue en una letra para una murga de niños, y en base a esto se atribuye la autoridad moral para la crítica que realiza.
 
- Orgulloso se refiere a una de nuestras más genuinas manifestaciones del folklore ciudadano que "no le mueve ni un pelo ni distrae un minuto de sus días de febrero".
 
- Pero transmite su preocupación por la "transferencia de la realidad a códigos carnavaleros" y eso lo cataloga como una "reflexión adelgazada y masticada para las masas."
 
- Habla con una sutil soberbia de los periodistas del carnaval, como "cátedra periodística que no ahorra jamás adjetivos para comentar los conjuntos."
 
- Vio con estupor como se caracterizaron los personajes de la parodia aludiendo a lo grotesco de los personajes, ¡qué casualidad! De eso se trata, ¿no?
 
- Le molestó a su exquisita sensibilidad que los actores (claramente alude a Aldo Martínez y a Carlos viana) "transpiraban a mares", bueno se ve que el "sudar la camiseta" ya no es un valor para el Señor, yo sigo creyendo que gracias a sudar la camiseta en este país existen los Obdulios, los Ghiggia, los Caldeyro Barcia, los Morquio, los Benedetti, etc.
 
- Sintió "estupor por el desatino de los libretistas."
 
- Y con asombro, estupor y desagrado comenta que focalizar en Delmira el tema de la violencia doméstica, a pesar de que ella lo fue no es apropiado, que casualidad que proyectos de investigación y grupos de trabajo en violencia doméstica utilizan a Delmira como símbolo de esto.
 
- Termina parafraseando a Delmira con la frase "No soportaba más tanta vulgaridad."
 
Reflexiones
 
La indignación que sentí al leer estas líneas me llevó a escribir este mail que espero se divulgue para que señores pitucos se den el lujo de utilizar un medio de comunicación para denostar lo que no les agrada.
 
El Carnaval más largo del mundo a través de las parodias, humoradas y cuplés acerca a un sector de la población que no puede a veces estar informado o cultivado, hechos, personajes y obras de la literatura así como noticias y cultiva valores en un modelo de cultura popular para mucha gente que porque se pasa todo el día trabajando para mantener el hogar, y encuentra en el Carnaval uruguayo un vehículo de cultura maravilloso, por supuesto que muchas veces desdibujado y simplificado para cumplir su objetivo artístico.
 
Ese Carnaval "síntoma de nuestra confusión cultural" cuyos espectáculos constituyen "reflexiones adelgazadas y masticadas para las masas" fué en tiempos difíciles el responsable de un lenguaje valiente y democratizador.
 
Este Señor "culto y sensible" como se autodefine por comparación con un personaje de Woody Allen que tiene "algo en él que le impide disfrutar eso que sucede en Carnaval" desconoce que entre los componentes, periodistas, espectadores, jurados, etc del Carnaval hay un crisol de culturas, razas y procedencias, se sientan en los mismos tablones obreros y doctores, profesores y bohemios, vagamundos y señores, y todos comulgamos juntos de la sencillez que nos maravilla en los febreros.
 
Yo que escribo estas líneas tengo 42 años, soy Médico, Ginecólogo; soy Profesor Adjunto de Clínica Ginecotocológica de la Facultad de Medicina, he realizado cursos y postgrados en el país y la región, tengo libros y artículos científicos publicados en revistas nacionales y extranjeras, he estudiado teatro y música. Veo cine, teatro y leo todo lo que puedo incluso obras del Sr. Burel. No me animo a decir que soy culto ni sensible, pero si creo que la cultura es el fruto de la construcción de la sumatoria e interacción de todas nuestras vivencias y por ello me duelen sus líneas Sr. Burel, me duele su injusto comentario del Carnaval Uruguayo.
 
Desde que tengo memoria concurro a Carnaval, y cada año me asombro más de lo que se logra musical, y artísticamente en tablados, muchos de los cuales llegan a barrios periféricos de la ciudad.
 
Es por eso que luego de leer su artículo "Pobre Delmira" no puedo más que sentir:
"¡Pobre Burel!"