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El ministro de Economía uruguayo, con pasión murguera
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Alvaro García habló con lanacion.com sobre su perfil de letrista


Viernes 27 de febrero de 2009

Por Paula María Martin
De la Redacción de lanacion.com
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Su necesidad de comunicar fue el puntapié para sentarse y escribir. En el mismo despacho donde el ministro de Economía uruguayo, Alvaro García, toma importantísimas decisiones sobre las finanzas del país vecino, no duda en hacerse un tiempo para contar sobre su perfil murguero y su arte de letrista.


Está enormemente encantado de que alguien lo traslade hacia los inicios de su pasión -como él mismo calificó-, y de hablar de la inspiración cuando algo de la vida le dispara una letra.
Entre respuesta y respuesta interrumpen un llamado telefónico, alguien que lo que busca y el café con el que nos convidan, pero nada de eso hace perder a García el hilo de la historia sobre sus pasos murgueros.
Veinte años son, ni más ni menos, los que el ministro uruguayo lleva dentro de este arte, que ni sus obligaciones políticas hicieron que dejara de lado.
"Fue en el ´89 cuando empecé a escribir, era grande ya, tenía 27 años y el promedio de los de la murga era 20", explicó.
Casado con dos hijos -una nena y un varón-, amable, sereno y uruguayo, no deja de lado el típico "ta" cuando quiere decir algo como "y bue...".
Los ´80 fue una época en la que se desarrollaron distintas murgas y entre tantas propuestas nuevas, García tenía dos favoritas: Falta y Resto y la Reina de la Teja. Sin embargo, se vinculó en el ´87 al Niño Firulete, que ese mismo año salió en Carnaval con el nombre de Contrafarsa, hoy, La Cofradía, para la que continúa escribiendo.

-¿Cómo te vinculaste a esa murga?
-Fue un encuentro de dos cosas distintas. Era una murga de niños que había nacido en los ´80 y tenía un promedio de edad menor que el mío. Yo los conocía por la movida política de aquellos años, porque los había visto en varios actos. Por otro lado, yo estaba muy vinculado al Taller Uruguayo de Música Popular. Una noche, a fines del ´86, hicieron una peña, en la que cerró la murga Firulete. Allí estaba mi primo. Cuando terminaron pregunté dónde ensayaban porque me interesó muchísimo, y me preguntaron si conocía a algún bajo, y ahí fui yo. Estoy bastante lejos de ese registro, pero ahí me terminé vinculando, no salí cantando, pero quedé como hincha. Hasta que para el ´89 el que era letrista histórico de la murga de se fue, y yo con el antecedente de haber escrito una canción para mi cuadro que es Racing, que es del mismo barrio que Contrafarsa, me pusieron a escribir. Me gustó y quedé.

Sin escatimar sonrisa, García contó que "el año soñado" fue claramente el ´91, en el que Contrafarsa ganó el primer premio de murgas -"que en Uruguay es como obtener el primer campeonato uruguayo de fútbol", aclaró- y tal como si se estuviera hablando de los Oscar, se enorgulleció al decir que recibió el "premio a mejor letrista de murga".
Ese año, además, es muy recordado para este político-murguero porque también merecieron el mejor cuplé (tema central).



-¿Y ahora seguís escribiendo?
-Este año también escribí. Antes de asumir la responsabilidad que tengo ahora, tuve tiempo de hacer la presentación de la murga La Cofradía, que de alguna manera es la Contrafarsa segunda generación, porque la organiza el mismo grupo, ensayan en el mismo lugar, hay varios ex integrantes e hijos de los ex Contrafarsa.
Me ofrecieron trabajar y a mi me encanta. No pude escribir la retirada porque no me dio la cabeza.

-¿Te acordás con que traje subiste al escenario?
-Lo que no te dije es que no salía. En el ´89, cuando empecé a escribir, y en el ´90 no salí, pero en el ´91 sí. Por eso, también fue un año redondo. También salí en el ´92 y en el ´93.

-¿Y qué hacías?
-Hacía bastante recitados. Generalmente, la costumbre es que si el letrista está arriba, le toca la parte de los recitados.

-¿Tenés pensado seguir escribiendo?
-Sí, si es posible sí.

-¿Algún recuerdo, algo divertido?
-Muchas cosas. Muchas no contables también (risas). Me acuerdo del segundo tablado. Estaba más preocupado por ver cómo salía la actuación, las cosas que había escrito, porque los primeros días es la gran incógnita. Vos testeás en los ensayos pero después tenés que salir. El primer cuplé que escribí fue algo rarísimo, lo escribí con mucha pasión, pero era muy raro y largo. Me ha pasado de estar en algún lado y que la gente diga "¿y esto qué es...? ". Y es duro estar ahí al lado y ver que no camina. Pero también me tocó estar con gente que viene emocionada a decirme lo que le hice sentir y eso es uno de los premios, es lo mejor que hay.

-¿El primer sentimiento cuando subiste al escenario?
-Sin dudas estaba nervioso. Y la preocupación principal era esa, ver la reacción de la gente adelante de las cosas que uno hace. Ver si efectivamente les gustaba lo que recibía, si había comunicación.
Pararse frente a unas 7000 personas en el Teatro de Verano (donde se realizan las presentaciones durante el Carnaval), hablar y aprender a transmitir a los espectadores lo que uno desea es, sin dudas, toda una osadía.

-De alguna manera, ¿creés que el haber estado arriba del escenario como miembro de una murga, te sirvió para tus cargos políticos?
-Para la función técnico-político que cumplo no. Para el hecho de que la gente te conozca, en ese sentido, sí, porque el Carnaval me ha dado muchísimos amigos y mucha gente conocida, y muchas veces el cariño o el apoyo que te pueden dar para una tarea como esta que no siempre es reconocida, de alguna manera sí ayudó.

 
Despedida Contrafarsa 2001

Letra de Alvaro García

Murga que te llevo acá prendida
que sos parte de mi vida
de mi amor y mis pasiones
murga tantos años han pasado
de aquel niño del tablado
que viajaba en tus canciones.
Murga golondrina de febrero
yo quiero seguir tu vuelo
perseguir tus ilusiones.
 

-Y sobre el hecho de estar frente al público, ¿encontrás algún tipo de comparación?
-Sí, yo creo que te saca el miedo el hecho de tener que pararte frente al micrófono. Es una situación absolutamente distinta, porque en la murga estaba todo libretado y en mi puesto actual transmitís ideas que las tenés elaboradas, pero tenés que armar todo el discurso en el momento. Pero creo que te ayuda, sin lugar a dudas.
García apuntó que, previo a su ingreso al ministerio, se habló mucho de su calidad de letrista de murgas. "Yo creo que es muy bien recibido por la gente", dijo y luego contó una anécdota: "Fui a un tablado hace dos días con mi familia. Y en un momento, entre murga y murga, fuimos a caminar un rato por los puestos de comidas. El que estaba atendiendo dijo: `Eh, ministro, no hay ninguno de Contrafarsa´. Y habían dos argentinos que escucharon. Yo me puse a hablar con uno y el otro estaba preguntándole a otra persona si yo era ministro porque no podía creer que estuviera el ministro de Economía y Finanzas en un tablado esa noche, sólo, sin custodia, hablando con la gente. Me lo preguntó y no lo creía. La respuesta fue `bueno, ta, el Uruguay es así, estas cosas todavía pasan, y esperamos quitarle el todavía´.

-¿Qué sentís cuando escuchás las letras de las murgas y hablan de los políticos, de la sociedad?

-Yo creo que las murgas tienen que tener esa libertad. Como siempre, en todos los ámbitos puede pasar que esa libertad se trate con responsabilidad o irresponsabilidad, pero bueno, son cosas que pasan. Como toda expresión artística, no se puede tener restricciones, y si uno está en un lugar público y le toca estar expuesto, son las reglas de juego de alguna manera.

-¿Cuánto tardás en escribir la letra?
-Depende. Pero requiere mucho trabajo previo. Yo opino como Gabriel García Márquez, que tenés un cinco por ciento de inspiración y un 95 de transpiración. Te tenés que sentar a escribir con el escritorio lleno de cosas, cuando te sentás a escribir con el escritorio vacío, es difícil. Lo que se hace mucho es anotar ideas.

-¿Cómo es el momento de inspiración?
-Vos escribís por algo, porque tenés necesidad de comunicar. Por lo menos así es en mi caso. Esa necesidad de comunicar te sale, porque es algo que te apasiona. A lo largo del año, o en el momento cuando empezás a pensar la idea de lo que tenés que hacer, se te ocurren cosas. Lo importante es ir rescatando. Y después, nosotros trabajamos escribiendo sobre la música, por lo tanto, tenés que armar en forma de canción, sobre la música que te dan, las ideas que traés. Y ahí hay diferentes climas, diferentes momentos, vas buscando todo en función de las experiencias que vas haciendo, no hay escuela de esto y no tiene mucho más misterio que eso.
A su trabajo como funcionario uruguayo, letrista y padre de familia, ahora, Alvaro García quiere trasladar su pasión y experiencia a otros. "En algún momento pensé en dar un taller, va, no dar, porque das y recibís en un taller, simplemente lo que se hace en un taller es que te sentás y transmitís con mayor tiempo la experiencia que tenés, a gente que le gusta hacer lo mismo".

-¿Y qué pasó con esa idea?
-Nunca tuve el tiempo. Especialmente, en los últimos meses, tengo todo mi tiempo ocupado. Pero no descarto la idea, estaría bueno.
Alvaro García no hubiera ni sospechado que sería alguna vez artista de murga pero lo es, y lo lleva dentro suyo con mucha pasión. "No estaba en mis planes de vida, pero realmente fue algo que salió muy naturalmente y que quedó, que sigue y que seguirá. Es una pasión".