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Segunda etapa - Liguilla
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La Falta golpeó fuerte
 
Con su hinchada tronando en las tribunas, alentando al Viruta, la murga de las cuatro estaciones se plantó como para aspirar al máximo galardón. Kanela renovó su idilio con el público. Los Carlitos y Momolandia se sumaron a la fiesta.
 
Tronar de Tambores
 
Se podría decir que dos comparsas coexisten bajo el mismo título. La primera contó con la destreza de Pedro Ferreira en el manejo de la escoba, la voz melodiosa de Lilián Rodríguez –no muy bien aprovechada-, el baile de sus mamas viejas y Gramilleros y la calidad interpretativa de Hugo Núñez. La segunda fue la que irrumpió en los últimos veinte minutos, con Julio Sosa “Kanela” brillando cual estrella nova en una noche clara, acompañado por una las lonjas de la Catacumba, con sus sones característicos; nuevamente los espectadores se pusieron de pie para aplaudir a esa leyenda viviente, que comenzó a danzar sobre el escenario con ese ritmo frenético que contagia, después vendrían los inolvidables “Fantasmas de febrero”, preámbulo de esa llamada que discurre entre las plateas, para reencontrarse con el abrazo y el saludo afectuoso de quienes tanto lo quieren. Como decía en uno de sus estandartes: Kanela por siempre.
 
Falta y Resto
 
Para quienes tuvimos la dicha de asistir al Ramón Collazo poco nos preocupó esos doce puntos de descuento que sufrió la murga por excederse del horario, tan poco como a la propia murga que optó por finalizar su espectáculo y fue comprensible, porque nada podía interrumpir ese flujo de energía que se había establecido entre quienes estaban arriba de las tablas y los que estábamos abajo. En las populares flameaban las banderas de la hinchada, como en los mejores tiempos, todos nos sentíamos cómplices del “Viruta” y cuando decidió meterse entre la gente para entonar juntos esa peculiar “Bajada” que es parte de los medios, nadie pudo sustraerse para acompañar con las palmas. Y todavía restaba mucho por apreciar “Con un medio tanque alcanza”, “Los luchadores sociales” y su pegadiza retirada, que ya casi la aprendimos de memoria. Podríamos hablar de lo que significó Orlando “Mono” Da Costa, Raúl Castro, Gerardo “Alemán” Dorado, Javier Carvalho, Freddy “Zurdo” Bessio, Ricardo Viera, Federico Marinari… Pero nos queda lo otro, todo los que nos regalaron en apenas cuarenta y seis minutos, porque es una murga que transmite emociones, te golpea en las fibras más íntimas, te llega al corazón y te conmueve el alma… ¿Qué más se le puede pedir a la Falta? De lo mejor que hemos visto en este Carnaval.
 
Los Carlitos
 
Una de las pruebas más difíciles que deben afrontar los humoristas es mantener el nivel de efectividad a lo largo de las tres ruedas. Los Carlitos que habían tenido un debut fulgurante, fue decayendo en el transcurso del certamen, más allá de los esfuerzos de Lito Díaz y Carlitos Nípoli, defendiendo sus papeles, o los intentos de “Panchito” Araújo tratando de aportar mechas en busca de la risa. De todas formas, es un grupo que cubre bien determinados rubros: Vestuario, coreografía, musicalidad (con un muy buen acompañamiento) y solistas con proyección como Pablo Rodríguez y Virginia Perdomo.
 
Momolandia
 
Impresiona con su propuesta estética (vestuario, maquillaje, luces y escenografía) y poseen un coro sólido, arreglado por Fernando Quimpos, que impone presencia por su canto atildado y potente. Dos buenas puntas y el destaque de Luis “Canario” Pereyra, como el mediador español émulo de Joaquín Sabina. Pablo Barrios aportó su voz y Tabaré Luzardo se prodigó en busca del humor, aunque el libreto no le otorgaba un asidero confiable. Después de ser tantas veces postergada, por una vez, Momolandia fue favorecida.
 
Sal y pimienta
 
Astori presente
 
Danilo Astori, el Ministro de Economía y Finanzas, hizo un alto en su actividad para acompañar a su murga Falta y Resto, lo hizo acompañado de su familia y siguió con suma atención la actuación, en varias oportunidades se le vio aplaudir y disfrutar entusiasmado. Minutos después de finalizar la murga, optó por retirarse, no sabemos si fue como directa consecuencia del hostigamiento de unas damas, que no cesaban de acosarlos con recriminaciones e incluso lo fueron siguiendo mientras se alejaba por las escaleras, ante el estupor de los presentes. Las damas parecían haber ido a la misma escuela que “Viruta” (¡Qué boquitas!).
 
Telón caído
 
La actuación de Momolandia se demoró en demasía, debido a la caída de uno de los telones internos que están colgados en el escenario. Se trabajó con la mayor premura del caso y el esfuerzo del personal logró solucionar la situación para poder proseguir con la etapa. Mientras el público aprovechaba para intercambiar opiniones y ya ir pronosticando a sus favoritos.
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